Explore "Carlos VI en la Rápita" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Ciertamente: ¿qué culpa tenían las pobres? Así lo reconoció don Juanondón cuando su furia, una vez traspasado el punto culminante, fue perdiendo su ardor insostenible, y dando lugar a la serenidad. Limpiándose el sudor de la frente, con resoplidos más que con voces, me dijo: «Estas tontas lo pagan. ¿Qué culpa tienen ellas de que yo esté lastimado en mi honor militar? Dispénseme, señor Confusio: hoy no ve usted en mí al Arcipreste, sino al cabecilla. No sabe uno cuándo es cura ni cuándo es soldado. El soldado, el hombre que sacrifica su vida por la Causa, salta cuando menos se piensa. Y yo me digo a veces: '¡Qué cojilondrios!, ¿es cuerdo que uno se haga matador de hombres por los derechos o los torcidos de Príncipes ingratos? ¿Valen esas coronas tan disputadas el sacrificio de hombres dignos y valientes?. ¡Con que he de ponerme las botas!. ¡Con que soy un cobarde si no me las pongo!.'. ¡Que oiga uno estas cosas!. Dígolo por las viejas, que debieran ponerse a hilar antes que meterse en estos trotes. No vaya usted a creer que es otra cosa. Juan Ruiz se ha sublevado, créalo usted, y se sublevará cuantas veces sea menester, porque ha visto y ve en los españoles un pobre pueblo sacrificado a los fanfarriosos de Madrid. Yo he tirado contra el Gobierno que agobia a España con las contribuciones, y no da ningún bienestar a los pueblos. El pueblo no come, y allá los ricos holgazanes viven de estrujar a la pobreza. Por esto me he sublevado. Y yo le dije a Cabrera cuando escoltábamos a don Carlos: 'Ni tú ni yo combatimos porque sea Rey este alcornoque. Cuando lo sea, no valdrá más que la Isabel, ni remediará la miseria del pueblo'. Y Ramón me echó los cinco, y nos apretamos las manos, diciendo: 'Cierto es, y algún día nos pedirá Dios cuenta de la sangre que hemos derramado por estos acebuches'. Yo debí haber hecho lo que Ramón: irme a Londres, y hacerme inglés, y no pensar más en este país ingrato. Pero la tierra nos llama, y el pedazo de pan que uno tiene aquí.».
-Yo que usted, hombre independiente y adinerado -le dije-, no andaría más en la compostura y lañado de Causas, y me dedicaría en paz y gracia de Dios a cuidar mis tierras y dejarme cuidar de mis sobrinas.