Carlos VI en la Rápita by Benito Pérez Galdós

Explore "Carlos VI en la Rápita" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.

Desperté sosegado y sin ningunas ganas de reír. Sentada junto al lecho, había Donata recostado en éste su cabeza y parecía dormir profundamente. Las ideas que me asaltaron en aquel rato de sedación suave, fueron desconsoladoras. Pensé que me había dejado llevar de la imaginación al encarecer desmedidamente la hermosura de Donata. Aunque es muy propio de poetas sublimar el semblante, el color y las líneas corpóreas de la mujer amada, entiendo que hice un derroche abusivo de comparaciones poniendo el cielo en los ojos de la mía, en su boca todas las gracias y en su cuerpo no sé qué ideales paganos de perfectísima gentileza. La miré bien, dormida, y si en efecto, no puedo menos de reconocer que es una linda hembra, también reconozco que hay no poca distancia desde sus atractivos a la perfección de nuestra madre Eva, o a la de las diosas gentílicas, con quienes en mis arrebatos de amor propio la he comparado. Me propuse rectificar en la primera ocasión oportuna aquel juicio mío inflado de hipérboles optimistas, y así lo hago, manifestando a los señores de Beramendi que rebajen un poquito mi poética descripción de la Erhimo aragonesa.

Pues de las observaciones que aquella noche hice ante Donata dormida, pasé a revolver en mi mente recuerdos de lo que ella me había contado días antes referentes a su niñez y crianza. En Alcoriza, tierra de Teruel, nació la que por especiales motivos románticos llamo mi odalisca, y fue su padre el sacristán de la iglesia principal del pueblo. Con sutil discreción, me dijo que el sujeto que ante el mundo se llamaba su padre le tenía ella por tal en concepto putativo, y que el verdadero progenitor era persona de más categoría. A la muerte del sacristán (acaecida cuando Donata no pasaba de los cinco años), quedó su mujer de sacristana, porque así lo dispuso el generoso párroco, hombre de opinión y de buena presencia, y en todo lo que no fuera servicio litúrgico de altar desempeñaba la viuda las mismas faenas del difunto.

Reading navigation