Explore "Carlos VI en la Rápita" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Acompañé a Donata a la Santa Catedral. Quería mi pobre odalisca apurar su piedad y sus oraciones para mover a la Virgen a un acto generoso por las vías comunes, o por la vía del milagro si necesario fuese. Disparatada fue, según Donata, la conducta de Ortega; pero ¿cómo dudar que en sus propósitos estaba el defender la religión? La Causa últimamente abrazada por el infeliz General, no sólo predica las buenas leyes, sino el reinado de la fe. Pues bien merecía Ortega que se le mirara como soldado de Dios, salvándole de una muerte ignominiosa.
En estas reflexiones y en el afán de sus rezos la dejé, porque me esperaba don Higinio, el Músico Mayor, con quien quedé citado en el café para irnos a ver la ejecución. Es el prototipo de la franqueza angelical, un hombre de esos que llamamos todo corazón, mejor será decirtodo nervios, porque no he visto otro más vivo, más cambiante y movedizo en sus sensaciones, ni que mejor traduzca su temperamento en un lenguaje que musicalmente puedo expresar con la notación de presto agitato.