Explore "Las Tormentas del 48" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
28 de Marzo.- Leído lo último que escribí, me han dado intenciones de borrarlo, pues si los conceptos de Eufrasia me resultan hermosos y sinceros, como producto inmediato de la realidad, los míos se me antojan artificiosos y de poco fuste, pues todo aquello de la divinidad, del ideal y del altarito pertenece al manoseado repertorio de los amantes que por primera vez en su vida abordan tan grave cuestión. Muy santo y muy bueno que con una inocente o novata de amor emplease yo tales pamplinas; pero con mujer que ha corrido ya temporales duros en el océano de la pasión, estimo que debí emplear otro lenguaje y método. Sea como quiera, no borraré nada del texto escrito, porque ante todo ha de prevalecer la verdad en estas Confesiones; y si estuve tonto, que tonto me vean los que han de leerme, y yo de ello me consuelo con la esperanza de ser en otra ocasión más agudo.
No creo frustrada mi conquista, por más que la moruna Eufrasia se mantiene en el firme terreno de la amistad, donde yo le propongo levantar una tienda para platicar juntos y solos sobre las inmensas dulzuras de ese sentimiento, que tanto ennoblece a los humanos. Ella no quiere nada de tienda, temerosa del recogimiento y soledad que este mueble trae consigo, y prefiere que no tengamos más abrigo que la anchura de la casa y del mundo, sin escondrijo, ni misterio, ni arrumacos de ninguna clase. A pesar de esto, voy creyendo que mi aventura no lleva mal giro. Por cierto que a la consolidación de mi creencia no contribuye poco la misma Eufrasia sentando las bases, como ahora se dice, de nuestro pacto de amistad, y va teniendo ésta tal extensión que se nos impone el secreto en diversidad de momentos y casos; amistad muy bonita y amena, con frecuentes consultas de una parte y otra, consejitos, protección moral y otras cosas dulces. Mejor que por mis referencias, lo comprenderán mis lectores por la fiel copia de algún fragmento de los sabios discursos que la dama me endilga: