Las Tormentas del 48 by Benito Pérez Galdós

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12 de Abril.- Hace días deserté de la casa y reunión de D. Saturno, prefiriendo las de su hermano D. Serafín. He querido probar el juego desdeñoso, y no sé por qué pienso que ha de marrarme. Allá lo veremos. Continúan las dos chiquillas Virginia y Valeria embelesándome con sus donaires, que ahora van trocando en agudísimas y a veces mortificantes burlas. Con tal confianza me tratan ya que hasta me tutean, sin que yo me atreva a rebajarles el tratamiento. Óigalas el que esto lea: "¡Ay, Pepito, qué lástima te tenemos!. Aunque ahora nos veas reír, puedes creer que por ti hemos llorado.". "Vaya, que no tienen mal fin tus picardías. Ya no más revoloteos, gavilancito. Ahora te ponen una calza como a los pollos, y te meten en un corral con las bardas muy altas, para que no puedas escabullirte.". "Esas bardas son la casa de los Emparanes. No te pongas afligido, Pepe, que la novia que te han buscado es tan buena que no te la mereces. A talento podrán ganarle otras, pero a hermosura no.". "Tiene una nariz muy mona, encorvadita sobre el labio como si quisiera averiguar lo que hay dentro de la boca.". "Y antes que ver los dientes, ve las encías. El talle, eso sí, es tan bien torneadito como el globo terráqueo, y lo mismo se redondea para los lados que de abajo arriba.". "Su habla es graciosa, sobre todo cuando tartamudea; pero esto no es todos los días, sino cuando hay viento de Toledo.". "Los ataques le suelen dar los días en que se saca ánima". "¡Ay, Pepito, qué feliz vas a ser, con una esposa lánguida aunque no sin carnes, con una esposa que tendrás que mecer en tus brazos cuando se te desmaye! Pero tú te harás la cuenta de que no la cargas a ella, sino a sus talegas.". "Anda, pícaro, y qué bien rebozada en millones te la dan. Tajadas como ésa no pasan de otro modo".

Yo me reía, queriendo seguir la broma. Oigan lo que les contesté: "¿Pero qué desatinos están ustedes diciendo ahí? ¿Y qué novia es esa que no conozco ni quiero conocer?. Yo no me caso más que con ustedes, con mis amiguitas Virginia y Valeria, con las dos, porque a las dos las quiero por igual, y ellas a mí me quieren lo mismo la una que la otra. Con las dos, con las dos, que ahora se reformará la ley de matrimonio, para que un hombre tenga dos mujeres.

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