Explore "La Incógnita" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Malibrán! No puedo evitar hablarte de este tipo, que se me ha plantado en la nariz como una mosca. Quiero echarle, le sacudo y vuelve. Me persigue, me le encuentro en donde quiera que estoy; llego a pensar que no es él a quien veo, sino a mi execrable sospecha, representada en carne mortal. Es que desde ayer no se aparta de mi cerebro la idea de que he despejado la famosa incógnita: X=Malibrán. ¿Me equivocaré también ahora?
Anoche, estuvimos juntos largo rato en el Teatro Real. Hablome de Augusta con un cierto respeto que me pareció afectado. No podía yo tirar de la lengua a semejante hombre, diciendo de mi prima alguna picardía capciosa para obtener una respuesta lúcida, y al elogiarla con calor, ponderando su rectitud moral y el cariño que tiene a su marido, pareciome que eran finamente irónicas las palabras con que Malibrán acogía mis alabanzas. Luego noté como que esquivaba aquella conversación, rebuscando otros temas de charla. Si me apuras, no puedo darte la razón de la antipatía que el diplomático me inspira. Quisiera se me presentase ocasión de tener un altercado con él; pero es tan correcto el maldito, que ni esa esperanza me queda. Le rompería la crisma, aunque después comprendiese que había hecho una inútil barbaridad. Para colmo de desventura, hoy al medio día me le encontré en casa de Orozco, y allí almorzamos juntos. No me queda duda de que Augusta y él cambiaron algunas palabras, que no debían de ser cosa buena, cuando hablaban tan bajito. ¡Sabe Dios.! Adelante. En un rato que nos encontramos solos, me dijo mi prima: "Tomás está muy disgustado con una carta que ha recibido hoy". Picada mi curiosidad, la interrogué y supe que la carta es de Joaquín Viera, el padre de Federico, y que en ella anuncia su llegada a Madrid para dentro de dos o tres días. Has de saber, y no hago más que dar traslado de lo que me contó mi prima, que siempre que se aparece en Madrid ese pájaro de mal agüero, trae estudiado algún plan de sablazo en grande escala para atacar con él a los que tuvieron la desgracia de ser sus amigos. Orozco ha sido víctima varias veces de las combinaciones sutiles de aquel insigne tramposo, las cuales merecen más bien el nombre de estafas.