Explore "Los Ayacuchos" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
29 de Octubre.
Mi Sr. D. Fernando: Demos gracias a Dios y a nuestro amigo D. Eduardo Oliván e Iznardi, uno de los pocos mortales que no comen el pan de la cesantía, por virtud especial que posee para salir a flote en todos los naufragios; démosles gracias, digo, porque sin ellos no podría yo mandarle noticias del expediente de Hacienda, ni de la favorable nota con que lo ha despachado la Asesoría general. Pero ha de saber usted que antes de llegar al señor Ministro, forzoso es que pase por tres o cuatro de los llamados centros, donde emplearán las semanas de Daniel en leerlo y resobarlo, en escudriñar precedentes y compulsar las distintas jurisprudencias que atañen al caso, antes de que se aproxime a la superior resolución. Reúna usted, pues, mi buen amigo, toda la paciencia necesaria, y apriete los resortes para que tanto en Madrid como en Barcelona operen con rapidez y desembarazo, resolviendo de plano y a gusto de la parte interesada. Aproveche usted la situación presente, en la cual goza de toda la influencia, y de ninguna su infatigable enemigo el señor marqués de Sariñán y Villarroya, que si las tornas se vuelven pronto, como espero, y el moderantismo empuña el mango de la sartén, el señor Marqués será poderoso y usted no.