Explore "Los Ayacuchos" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Sitges, Diciembre.
Señor mío y amigo: La delicada salud de mi madre, que en el presente invierno ha redoblado mi inquietud, es el único motivo de mi permanencia en Cataluña, motivo que basta y sobra para que aquí nos plantemos, ella porque se encuentra en la costa de Levante mejor que en parte alguna, yo porque no quiero ni debo separarme de su lado, y no estoy bien sino donde ella está. Buscando un retiro sosegado, ameno, de alegres horizontes por mar y por tierra, de ambiente puro, de vecindario sencillo y poco bullanguero, he creído encontrarlo en esta preciosa villa de Sitges, situada como a siete leguas al Sur de Barcelona, en la misma orillita del Mediterráneo. El mar es azul, la villa blanca, toda blanca; mirada de lejos, como un nido de palomas o de cualquier especie de aves cuya saliente cualidad sea la blancura; de cerca limpia, risueña, hospitalaria, amiga. Imposible ver este pueblo sin amarlo y querer ser suyo. No se ría usted: aquí es uno un poquillo poeta sin saberlo, sin intentarlo; sólo que en la expresión flaqueamos los que no hemos recibido del Cielo el sagrado numen. De los habitantes poco puedo decir aún, porque apenas los conozco; pero a la primera observación me han parecido sencillotes y honrados, de trato dulce, de carácter tímido, respetuoso con el forastero. Los ignorantes no llegan a zafios, y los más pobres parecen contentos de su estado, de la hermosa tierra que pisan y de la compañía de aquel mar placentero. Denme un pueblo que sepa los rudimentos de la cortesía, sin perder su rudeza, y no lo cambio por el señorío de ninguna ciudad grande.