Explore "La Revolución de Julio" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
13 de Enero de 1854.- Mal día para negocios que no fueran de política. En la Puerta del Sol me encontré a dos amigos que salían del Ministerio: eran Antonio Cánovas del Castillo y Ángel Fernández de los Ríos. Al primero le conocí el año pasado en casa de su tío, don Serafín Estébanez Calderón. Es malagueño, cecea un poco; su talento duro y poco flexible me cautiva precisamente por eso, por la dureza y rigidez. Ya está uno harto de los ingenios chispeantes, volubles, imaginativos, que fascinan, y no van ni nos llevan a ninguna parte. Éste no dice más que la mitad de lo que piensa, y hará, creo yo, el doble de lo que dice. Así me gustan a mí los hombres. A Fernández de los Ríos le trato desde que fundó Las Novedades, en Diciembre del 50. Quiso que yo escribiera en su periódico; pero mi pereza y el deseo de conservar la libertad de mi juicio pudieron más que mis ganas de complacerle. Es buen periodista y gran plasmante de periódico; pero mi pereza y el deseo de conservar la libertad de mi juicio pudieron más que mis ganas de complacerle. Es buen periodista y gran plasmante de periódicos. Su idea dominante es la unión de España y Portugal. ¿Cuándo madurarán esas uvas?
Ambos amigos me dijeron que no intentara ver a Sartorius, porque a nadie quería recibir; estaba con las manos en alto sosteniendo la nube que se le viene encima, y lo mismo pesa sobre el Gobierno que sobre las instituciones. Un rato fui con ellos hacia la Carrera de San Jerónimo, donde se nos separó Cánovas para entrar en la librería de Monnier, y se nos juntó Nicolás Rivero, que de ésta salía. Andando, nuestro grupo llegó a tener ocho personas, entre las que recuerdo a Romero Ortiz y al poeta Gabriel Tassara. No necesito decir que todos hablaban horrores del Gobierno, de su arrogancia frente a la opinión, y de lo arisca y deslenguada que ésta se va poniendo. En las conversaciones particulares y en los papeles clandestinos, se prodigan a la situación polaca los siguientes piropos: tahúres políticos, cuadrilla de rateros, turba de lacayos y rufianes. La tormenta empezó a levantarse a la subida de San Luis, y sus primeros rayos cayeron en Diciembre sobre el Senado, con motivo de los debates y votación famosa del Proyecto de Ferrocarriles.