Explore "O'Donnell" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Se acostó Teresa, y desvelada estuvo gran parte de la noche, sintiendo la voz de Tarfe en la puerta y las mentiras con que Felisa por centésima vez le despachaba. Engañó el insomnio, pesando y midiendo los términos candentes de la resolución que había de tomar el día próximo.
Se llaman candentes estos términos, porque le quemaban el cerebro cuando alternativamente o los dos juntos entraban en él. Grave era esto, grave lo otro. tan difícil el sí como el no, y el ser no menos escabroso que el no ser. Levantose temprano, después de un corto sueño; se arregló y vistió; cuando tomaba su chocolate, cayó en la cuenta de que su portamonedas estaba flaquísimo. Sólo le quedaban dos napoleones y alguna peseta del dinero que le dejó Facundo. Afortunadamente, tenía innumerables objetos de valor que vender o empeñar. Apartada un momento del estado económico, voló a más alta esfera, y de esta descendió, para pensar que debía ir a ver a su madre. Si no la entretenía y embaucaba con cualquier embuste, Manolita vendría en busca de ella; la perseguiría como a una criminal, si no la encontraba.