Explore "El Caballero Encantado" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
De la increíble presencia del espíritu de Becerro en las gloriosas ruinas, y de sus hechos y dichos.
Con buenos modos acogieron al mozo, y no fué menester que éste diera pormenores de su necesidad, pues harto la declaraban el rostro aterido y el peso de fango y agua que llevaba en su ropa. Becerro y el otro señor que hacía los pagos deliberaron un momento sobre si le admitían ó no al trabajo, y entonces vió el caballero que del fondo de la estancia emergían dos guardias civiles levantándose de un banco. No les había visto antes por hallarse en pie frente á ellos los trabajadores que aún esperaban la paga. Cuando vió Gil que los guardias iban hacia él, tuvo un momento de turbación; pero pronto se rehizo.