Explore "La de los Tristes Destinos" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
«Ausente tú, yo no sabía qué hacer. Sola, nada se me ocurre que no sea referente a ti. '¿Pues qué haré que sea por él y para él, que sea también para mí?'. Pensando en esto, se me ocurrió ir yo a la prueba.
Hablé de esto largamente con María, y un día las dos a un tiempo dijimos: 'Vámonos a Lourdes'. Te advierto que ya María estaba enterada del sitio a donde habíamos de dirigirnos para la prueba. Tiene en Lourdes una prima bien acomodada y santurrona, Berta Richard, viuda sin hijos, que es en aquel pueblo persona principal, dueña de una fábrica de pañuelos que fundó su marido. Pues por esta señora sabíamos que tu niña zangolotina vivía en una casa religiosa, mixtura de convento y colegio. Hay allí unas Hermanas con tocas y manto negro, que educan niñas. Llevan un nombre que no recuerdo bien, Madamas Cristianas o algo así. Dicen que son unas santas; pero de esto nada puedo decirte, porque entiendo poco de cosas de santidad. En fin, que allá nos fuimos. Don Baldomero Galán, el año pasado por este tiempo, vino a Francia con su hija y una de estas religiosas; dejó a Salomita en la casa que te digo, y se volvió a España. En Jaca le tienes: es Gobernador de un fuerte que llaman Rapitán. Pues acompañadas por la señora Richard, fuimos a visitar a la niña, figurando que éramos de una familia madrileña, muy amiga de los Galanes, etcétera. Por cierto que la casa-convento es un modelo de orden y limpieza; las Hermanas que vimos disimulan su gazmoñería con su amabilidad, y una de ellas, valenciana de la parte de Gandía, habla español con acento levantino.