Explore "Torquemada en la Cruz" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Vestido con los trapitos de cristianar, se fue entre ocho y nueve, y cuando llamaba a la puerta, subía tosiendo y con lento paso el señor de Donoso.
Entraron casi juntos, y en el saludo y presentación, dicho se está que habían de contrastar la soltura y práctica mundana del viejo amigo de la casa con la torpeza desmañada del nuevo. Era Donoso un hombre eminentemente calvo, de bigote militar casi blanco; las cejas muy negras, grave y ceremonioso el rostro, como un emblema oficial que en sí mismo llevaba el respeto de cuantos lo miraban; lleno y bien proporcionado de cuerpo y talla, con cierta tiesura de recepción, obra de la costumbre y del trato social; vestido con acendrada pulcritud, todo muy limpio, desde el cráneo pelado que relucía como una tapadera de bruñido marfil, hasta las botas bien dadas de betún, y sin una mota del fango de las calles.