Explore "El Doctor Centeno" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Cirila tuvo no se sabe qué cuestiones con su marido, y éste desapareció. Se fue derecho a la ganadería, de donde no debió nunca salir.
Ella no se había ido también, según dijo, por estar cerca de su hermana y cuidar al señorito; pero si el señorito no aprontaba lo necesario para el diario, no podía ella darle ni una miga de pan, porque. mostraba las palmas de las manos vacías., no tenía nada. Para dar al señorito la última tajada de carne, había tenido que empeñar su mantón y las sábanas de la cama; de modo que ni sobre qué caerse muerta tenía. Por manera que si el señorito quería una chuleta, una taza de caldo, un huevo pasado, una rebanada de pan, ya podía ir pensando de dónde lo sacaba, porque ella.