Explore "El Doctor Centeno" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Habiendo mejorado el tiempo, pudo al fin salir a la calle. La primera vez, apenas anduvo cien pisos, tuvo que volverse a casa; pero su fuerza de voluntad y el anhelo de callejear pudieron más que su quebranto, y en los días siguientes tornó a salir y estuvo en el café. Era su aspecto como el de un muerto. Cuantos lo veían, o manifestaban el mayor asombro o tenían que hacer disimulos muy violentos de la mala impresión que les causaba el rostro amarillo, la afilada nariz, la fatigosa voz del pobre estudiante. Éste, siempre optimista y engañándose a sí mismo, se anticipaba a las observaciones de los que le compadecían, diciéndoles:
-Si no estoy ya tan malo como crees. Es porque me ves el primer día que salgo a la calle; y la verdad., me he quedado en los huesos. Pero me voy reponiendo, y siento que mejoro rápidamente.