Explore "Ángel Guerra" by Benito Pérez Galdós on Textopian. Read with annotations and highlights.
Don Pito, que voltijeaba en la calle, esperando a que el enemigo pasara de largo para volver a entrar, vio a su sobrina haciendo figuras en el balcón, y tuvo miedo de que se le fuera la cabeza y diese la gran voltereta. «Chica -le gritó desde abajo, extendiendo los brazos para recogerla en ellos, por si acaso se tiraba-, no seas loca. aguántate. despréciale. tendrás otros que valen más. Juicio, niña, juicio, y adentro.
Al ver que la joven se retiraba del balcón, subió con toda la rapidez que sus desiguales piernas le permitían. Llegó arriba jadeante, y encontrando franca la puerta, se coló hasta la sala, en la cual estaba Dulce, llorando a lágrima viva, echada sobre el sofá. Abrazándola con paternal cariño, D. Pito la consoló en esta forma: