Explore "El Niño de Guzmán" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Sola en su cuarto, Rafaela Seriñó fue a sentarse junto a la ventana, desde donde se veía la graciosa ensenada y el enhiesto y pintoresco monte que la cierra, frente a la cortadura de la Concha.
Su mirada, al fijarse en un cuadro tan conocido que ya no la impresionaba por hermoso, tenía la vaguedad y la abstracción del que contempla dentro de sí mismo. Y, efectivamente, el alma de Rafaela ofrecía entonces, para la propia Rafaela, algo en qué recrearse, más bello que ningún paisaje, aunque lo bañase la luz entre rosada y cenicienta de una tarde tan dulce, que siendo todavía de verano, parecía de otoño.