Explore "El Niño de Guzmán" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mientras Rafaela Seriñó pensaba en el que venía, este entretenía el tiempo que la contrariedad del retraso le obligaba a pasar en Irún, dándose uno de esos largos paseos a pie que son una pica en Flandes para las gentes sin educación física, y para las habituadas al ejercicio un juego. Dejando en la estación su equipaje, sacando del rollo de mantas un bastón, emprendió la caminata a campo traviesa, en dirección a Rentería, internándose, por instinto, en el territorio español. Contento de estirar las piernas, más contento aún de pisar tierra ibérica, andaba con ligereza de ave y se detenía frecuentemente, sentándose en algún vallado, para soñar.
La casualidad, o mejor dicho, el juego de fuerzas morales que prepara los dramas de la vida íntima provocando sentimientos y actos determinados por ellos, había colocado, mediante circunstancias bien distintas, en situación asaz semejante a Rafaela y al héroe de esta historia. A la edad de veinticinco años, Pedro Niño de Guzmán no se había iniciado en la vida pasional, ni la concebía sino al través del ensueño.