Explore "Memorias de Un Solterón: Adán y Eva" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
A pesar de mi buen comportamiento, que, o mucho me engaño o es todo lo correcto que se puede desear ni imaginar, repito que la marejada crece y sube, y voy a verme en la precisión de renunciar a este dulce y (para mí) aventurado juego imaginativo, porque temo que un día se pongan de acuerdo mis conciudadanos para lincharme. Lo más curioso es, ya lo he dicho, que los principales caudillos de la cruzada contra mí no son precisamente mis víctimas, mis Didos y Ariadnas, ni siquiera sus padres y parentela, sino una colección de buenas señoras que no tienen con ellas conexión de ninguna especie, que si me conocen no han cruzado conmigo tres palabras, y andan por ahí creándome una reputación siniestra, de malvado, de seductor mefistofélico, de verdugo en frío de los corazones, con otros mil disparates que llegan a mis oídos ¡vaya si llegan! y unas veces me dan coraje y otras risa.
No saben esas señoras abogadas del matrimonio que, al armar tal gresca, perjudican a la causa a que creen ser útiles. Porque si yo doy en aislarme, en renunciar de una vez a mis idílicos sueños, en declararme oficialmente solterón, ya no queda ni leve resquicio por donde mi resolución heroica y sabia pueda quebrantarse nunca. En el juego con fuego, alguna probabilidad existe de quemarse las alas, porque hombres somos, y a las tentaciones y fragilidades humanas estamos sujetos…