Explore "Doña Milagros" by Emilia Pardo Bazán on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Imborrable recuerdo el que me dejaste, procesión de la Soledad! Y no sólo porque en ti resucitó mi María Ramona, sino porque señalas la fecha de acontecimientos graves y temibles.
Aunque recobrara la fe en doña Milagros, no por eso dejaba de ver con extrañeza que la señora no acababa de poner en la calle a Vicente. Si no supiese que con todo su almacén de peinetas y moños y su gigantesca humanidad, el comandante era otro como yo -otro marido de los que abdican y dejan que recaiga el mando en rueca-, a él acusaría por lenidad tan inconcebible. Dado que al señor de Llanes le excusaba su sumisión conyugal, la responsable era doña Milagros. ¿Cómo permitía que el asistente permaneciese en su casa ni un minuto?