Explore "La espuma" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al día siguiente de haber subido a casa de Raimundo, Clementina estaba más avergonzada y pesarosa de haberlo hecho que en el momento de bajar la escalera. Los seres orgullosos sienten remordimientos por una acción que en su concepto los ha humillado, como los justos cuando han faltado a la humildad. En su interior confesaba que había dado un paso en falso.
La serenidad y la cortesía de aquel muchacho, a la vez que lo elevaban a sus ojos, irritaban su amor propio. ¡Qué comentarios no habrían hecho él y su hermana después de aquella ridícula y extemporánea visita! Al pensar en ello se le subían los colores a la cara. Por no ver ni ser vista de Alcázar desde su mirador, dejó de salir a pie. El joven cumplía su promesa: no halló rastro de él por ninguna parte.