Explore "La espuma" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al salir del hotel de Osorio, Pepe Castro y Ramoncito se metieron en la berlina que esperaba al primero y se trasladaron a Fornos. Les costó trabajo desembarazarse de Cobo Ramírez, que había olido algo de cena y deseaba ser de la partida. Ramón dió un codazo a Castro para manifestar que no le vería con gusto en ella. Este, a quien tampoco placa el carácter desvergonzado del primogénito de Casa-Ramírez, hizo lo posible por desprenderse de él engañándole.
El terror de los maridos estaba de muy mal humor. La indiferencia real o fingida que Clementina le había mostrado toda la noche le roía el corazón. Siempre habían sido prudentísimos en sociedad, sobre todo en casa del marido; pero nunca le faltó ocasión, hasta entonces, a la dama, con una mirada intensa, con alguna palabrilla fugaz, de expresarle su amor. Y como esto llovía sobre mojado, porque hacía ya bastantes días que la encontraba despegada, distraída, la picadura era más viva. Castro no estaba enamorado de la esposa de Osorio. Era incapaz de enamorarse.