Explore "La niña de Luzmela" by Concha Espina on Textopian. Read with annotations and highlights.
Abril florecía. Tenían sus auroras nuevas un pálido rosicler de esperanza; gentileaban las margaritas en las praderas, blanqueándolas con remedos de nieve; habían nacido muchas mariposas, y en los nidos recientes las hembras padecían la fiebre dulce y santa de la procreación.
Todo el valle se henchía en gestación potente, y ya el alba de una vida de milagro y de gloria vestía de flores los espinos y les ungía de perfumes. Espejándose en el valle fecundizado, el corazón de la niña de Luzmela se dilataba también en un inconsciente afán de florecimiento, con barrunto de brotes y bella nostalgia de capullos. Los diez y ocho años de Carmencita pedían lo suyo, aun en el apagado lenguaje de un cuerpo abatido y un alma herida.