Explore "La niña de Luzmela" by Concha Espina on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nadie pudo averiguar por qué artes diabólicas fué restituida Carmencita aquella misma noche a poder de doña Rebeca.
La vieron vagar por el campo como enajenada, con los, cabellos destrenzados y flotantes y la ropa abierta en túrdigas.