Explore "Belarmino y Apolonio" by Ramón Pérez de Ayala on Textopian. Read with annotations and highlights.
Don Restituto y doña Basilisa, los señores de Neira, marqueses de San Madrigal, constituían un matrimonio bien avenido y estéril. Él lucía una nariz tumefacta, roja y compleja, de esas que con tan afectuosa minucia gustaban de analizar los pintores flamencos. Ella conservaba perpetuamente la expresión satisfecha, candorosa y benigna que suelen llevar aparejada los rostros de facciones vulgares cuando el estómago está sano y bien repleto. Era mucho más joven que el marido, mantecosita, frescota y en sazón todavía de hacerles la boca agua a los aficionados a manjares suculentos y a la Venus pingüe. Vestían los dos de negro. Vivían rodeados de servidumbre, compuesta toda de varones y vestida también de negro. Todos los criados tenían un aire común de seminaristas famélicos o de mandaderos de monjas; actitudes humildosas, ademanes de todo sea por Dios, caras largas, huesudas, amarillas.
Todos, hasta el cocinero. Y eso que se les echaba de comer con largueza.