Explore "El Intruso" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Comenzaba á clarear el día cuando despertó el doctor Aresti, sintiéndose empujado en un hombro. Lo primero que vió fué el rostro de manzana seca, verdoso y arrugado de Kataliñ, su ama de llaves, y los dos cuernos del pañuelo que llevaba la vieja arrollado á las sienes.
-- Don Luis. despierte. Muerto hay en el camino de Ortuella. El jues que vaya.