Explore "Tristán o el pesimismo" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Elena se mostraba reacia aquel verano para ir al Escorial. Con el pretexto de esperar la terminación de unos muebles que había encargado para su salón iba retrasando días y días el traslado definitivo, por más que solía pasar allá uno que otro. Reynoso ya no podía más. Su amor y su prudencia le retenían de tomar la iniciativa, pero empezaba a mostrar en su semblante la impaciencia que le dominaba. Elena lo comprendió y le propuso que se fuese antes que ella, aguardándola allí los pocos días que faltaban ya para que el ebanista y el tapicero dejasen terminada la reforma del salón. Aceptó gustoso contando que solamente una semana tardaría su esposa en juntarse con él. Transcurrió la semana, corrían ya los últimos días del mes de julio y Elena no daba aviso de su partida.
Pensaba ya don Germán en volverse a Madrid y renunciar a sus placeres campestres cuando recibió un telegrama urgente de Tristán concebido en los siguientes términos: «Vente en el primer tren. Urge mucho tu presencia aquí.»