Explore "El enemigo" by Jacinto Octavio Picón on Textopian. Read with annotations and highlights.
El día anterior a la llegada de Tirso a Madrid, mientras don José, doña Manuela y Leocadia le esperaban con la satisfacción que consentía la larga separación sufrida, Pepe se entretuvo en arreglar para su hermano su propio cuarto, trasladando de la habitación que él ocupaba a otra más chica y de peores condiciones un armarito, dos perchas, el aguamanil y dos sillas, todo lo que componía su mobiliario, diciendo que él paraba poco en casa y, además, en cualquier parte estaría bien. Salió perdiendo en el cambio, pero sabía que aquello agradaría al padre.
Leocadia barrió el suelo y fregó los cristales del cuarto cedido, y la madre preparó ropa para el lecho. Con destino a Tirso se compró un catre; pero Pepe lo tomó para sí y cedió también para su hermano la cama, que era de hierro. La víspera de que el viajero llegase, cuando todo estaba dispuesto para recibirle, don José, mientras le acostaban, decía a Pepe: