Explore "El Manco de Lepanto" by Manuel Fernández y González on Textopian. Read with annotations and highlights.
-- No puede llamarse con verdad desdichada la criatura que no lo fue desde su nacimiento, y aun en el seno yo de mi madre, para mí empezó la desdicha. Nací en esta hermosa ciudad de Sevilla, y en su calle que llaman del Hombre de Piedra, y con tan dura fortuna, que el instante del primer aliento mío, fue el del postrero de mi padre. Matáronle cuando nací yo, y a las puertas de nuestra casa, siendo su muerte la más rara tragedia que se vio en los pasados tiempos, ni se verá en los venideros.
Era mi padre viejo, pero alentado y tan entero, que su vejez parecía primavera bajo nieve, o invierno que bajo su hielo tenía galas de primavera. Natural de Méjico era mi padre, y rico, y a Sevilla vino con unas galeras de rey, de las que era general.