Explore "Marta y María: novela de costumbres" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Los tertulios de don Mariano se recreaban con el juego de prendas. La noche estaba harto desapacible y habían acudido solamente las personas de más confianza. Cuando esto acaecía (que no dejaba de ser con alguna frecuencia), proscribíanse el baile y la música y sustituíanse con juegos de naipes, de aduana o de prendas y a veces simplemente por una amena y sabrosa conversación. La noche a que nos referimos, el sexo femenino estaba representado por tres señoritas de Ciudad, dos de Delgado, la señorita de Mory y alguna otra que, unidas a las de casa, formaban un núcleo bastante respetable. En el masculino figuraban el médico de la casa, el señor de Ciudad, don Serapio, el ingeniero Suárez y otros cuatro o cinco pollastres que por lo simples e insignificantes no merecen especial mención. La tertulia no ocupaba sino uno de los ángulos del salón, si bien en ocasiones, cuando el juego lo exigía, se diseminaba por todo él, aunque momentáneamente. Don Mariano, rodeado de sus amigos, paseaba y discutía, parándose a menudo a exponer alguna razón intrincada y siguiendo después su paseo con las manos atrás.
A don Serapio le tocó decir tres veces "sí" y tres veces "no", y, en consecuencia, se retiró a uno de los rincones, mirando a la pared. Las señoras y los caballeros se estrecharon aún más, formando grupo, y empezaron a cuchichear animadamente, proponiendo cada cual una pregunta.