Explore "Salta" by Juan Carlos Dávalos on Textopian. Read with annotations and highlights.
Una mañana salimos en busca de una anta que "paraba", según decían, como a seis leguas de la casa. El animal había sido notado hacía poco, en los dominios del puestero ño Ventura. Este debía guiarnos monte adentro, al capataz y a mí, hasta dar con el anta, lo que no resultó tan sencillo. Me facilitaron una cabalgadura gaucha, incluso guardamontes, cuchillo y coleto; tres cosas sin las cuales no hay tampoco gaucho[3]. El guardamonte protege las piernas, el coleto el cuerpo, el cuchillo la cara del jinete, contra la maraña, espesísima y brava a veces. Además el gaucho, para correr en el monte, se cala guantes de cuero fabricados por él mismo, y un sombrero retobado de cuero por toda la copa. Para ver mejor es preciso abotonar sobre la frente el ala en la copa del sombrero; esto es chotearse el ala. Así armado, sin olvidar el barbijo, el gaucho arremete a todo galope por la selva, seguido por los perros, si tiene que repuntar hacienda o pillar un toro enmoscado.
A ño Ventura le ofrecimos un winchester de los que nosotros llevábamos; pero dijo que él no necesitaba de "garabinas", y que para armas, su cuchillo y su lazo eran bastantes.