Los majos de Cádiz by Armando Palacio Valdés

Explore "Los majos de Cádiz" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.

Razón tenía para poner reparos al ofrecimiento de su casa. Por más que hizo, nunca se pudo lograr de Soledad que admitiese en ella á su hermano. Insistía la joven en que Miguel volviese á Medina para hacer compañía á su madre, ya que en Cádiz llevaba una vida de perdido y se estaba corrompiendo cada día más. El chico se negó resueltamente á obedecerla, con lo cual quedaron las cosas en tal estado, salvo que Velázquez proveía ahora á sus necesidades y no pocas veces también á sus vicios.

Cayó al fin sobre éste un cuidado más grave que los anteriores y mucho más riguroso. Hasta entonces los desdenes de Soledad y las humillaciones que le hacía experimentar podían achacarse á su carácter altanero y quizá al deseo de vengarse de las que él le había infligido. Esto las hacía más llevaderas; parecían un castigo justo. Á veces él mismo, acometido de anhelos de adoración, las provocaba, hallando en ellas dulzura exquisita, como los ascetas en sus penitencias. Pero el sabor se hizo amarguísimo, insoportable, cuando vinieron acompañadas de celos.

Reading navigation