Explore "La novela de un novelista" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Un lunes por la tarde iba yo a su casa; otro lunes por la tarde venía él a la mía; era día de mercado y no teníamos escuela sino por la mañana.
Lo pasábamos deliciosamente, como nadie podrá dudar sabiendo que lo mismo la casa de mi amigo Juanito que la mía poseían un espacioso jardín donde jugábamos a la peonza, al volante y al salto, donde trepábamos a los árboles y alcanzábamos ciruelas y peras en su más tierna infancia, donde ensayábamos nuestras aptitudes para la ingeniería y arquitectura alzando edificios con tejas rotas, barro y arena, trazando canales, abriendo pantanos, donde nos ejercitábamos en el arte de conducir vehículos haciendo alternativamente él y yo de caballo y cochero, donde encendíamos hogueras y asábamos patatas, donde por fin, cuando llegaba el caso, nos dábamos de mojicones y nos tirábamos de los cabellos.