Explore "Los enemigos de la mujer" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Spadoni entró en la habitación de Novoa con el propósito de hacerle hablar. Creía ahora fervorosamente en la ciencia del profesor, y al verlo predispuesto al juego y reflexionando sobre sus misterios, esperaba de él, con la simplicidad del creyente, algo milagroso, un descubrimiento genial que los enriqueciese á los dos. Por esto el pianista se levantaba antes que de costumbre, para sorprender al catedrático durante sus ocupaciones de limpieza personal. Consideraba estas horas las mejores para una confidencia.
-- La palabra azar -- dijo Novoa -- carece de sentido; mejor dicho, no existe el azar. Es un invento de nuestra debilidad y nuestra ignorancia.