Explore "Sancho Saldaña" by José de Espronceda on Textopian. Read with annotations and highlights.
¡Dulce, voluptuosa remembranza! / / ¡Completa, satisfecha, y más hermosa / / que del cielo el azul, es mi venganza! / / DON LUIS USOZ Y RÍO
Brilló en fin el día tan deseado de Saldaña, tan triste para Leonor y tan aborrecido para el de Iscar. El sol, en todo su esplendor, iluminaba el terso azul de la esfera, y la apacible brisa de otoño, bañada en luz, derramaba nueva vida a los campos, y la tierra parecía estar acorde aquel día con el cielo, y al par que el horizonte amanecía sereno y sin una nube, mil señales de júbilo y regocijo, cantos de alegría, son de campanas, músicas, danzas, alegraban la ciudad de Cuéllar, su tétrico castillo y sus ateridos contornos, porque era el día feliz en que Sancho Saldaña iba a tomar a Leonor por esposa, en que la paz debía renacer en su alma, hasta entonces tan agitada de tantos remordimientos y agobiada de tantas penas, y el rey y el vasallo más infeliz debían tomar igual parte en las fiestas y en los banquetes, y engalanarse y regocijarse aquel día. Todo era júbilo, todo paz, todo felicidad, y el mundo de las ilusiones habla en fin convertido sus sueños en realidades, y la imaginación más ardiente, el alma más pura podía gozarse, satisfecha completamente en los brillantes objetos y en el contento general que respiraban el cielo y la tierra, embalsamados en los perfumes del deleite y de la alegría.