Explore "Sancho Saldaña" by José de Espronceda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Venganza pido, y por venganza anhelo, / / si de vos por ventura alguno tiembla / / que en semejante infamia sumergida / / su hija, su hermana, o su consorte sea; / / el que en sí oyere del honor el grito / / como en mi pecho destrozado truena, / / ese me siga a castigar mi injuria, / / y así la suya con valor prevenga. / / QUINTANA,Pelayo
Dos días después de estos sucesos descansaban una mañana al amanecer tres hombres sentados en las riberas del río Adaja, hacia la parte de Olmedo, arropados dos de ellos en sus anchas capas, mientras el otro en cuerpo gentil parecía desafiar el aire frío y penetrante que rizaba las aguas del río. Estaba uno de ellos, que asimismo tenía trazas de ser el más principal, triste y pensativo en extremo, dormía el segundo embozado profundamente, y el tercero, que era sin duda el Velludo, se entretenía en acomodar el hierro de una flecha en un grueso bastón, cuya punta afilaba con su cuchillo. Más de una hora hacía que estaban así ocupados sin hablar palabra, cuando el Velludo, envainando el cuchillo y poniéndoselo en el cinto se levantó, y después de haber mirado a una y otra parte, como si esperase a alguno, se dirigió al primer embozado y dijo: