Explore "Sancho Saldaña" by José de Espronceda on Textopian. Read with annotations and highlights.
Salen con tanto silencio / / que ni las nocturnas aves / / sienten sus secretos pasos, / / ni los veladores canes. / / Sacan los alfanjes fieros, / / derriban los capellares, / / y tíranse fuertes golpes / / con pensamientos mortales. / / Crece la rabia y desdén, / / la fuerza, rabia y coraje, / / y saltan vivas centellas / / de los duros pedernales. / / Romancero
La campana de la iglesia principal tocaba a maitines cuando Usdróbal, que en vano había tratado de descansar, salió a la explanada del castillo con la misma impaciencia que si mil chispas hubieran caído sobre él y le abrasaran en todas partes a un tiempo. El camino del desierto no se le hace más lejos al caminante fatigado y sediento, el día de fiesta no le parece más tardo en llegar al jornalero holgazán ni camina tan lenta la eternidad para el condenado como le habían parecido perezosas las horas al impaciente Usdróbal. No así al paje. Su alma de hielo y estragada por un amor propio insufrible y su mal corazón estaban muy acostumbrados a ver sufrir y a sentir una complacencia secreta en los padecimientos ajenos.