Explore "Sancho Saldaña" by José de Espronceda on Textopian. Read with annotations and highlights.
CAPITÁN / / Este bastón, por quien todos / / unánimes te obedecen, / / es la respuesta que traigo; / / ya nuestro caudillo eres. / / DUQUE / / Gustoso, amigos, lo admito, / / y tanto me desvanece / / el mandar soldados tales, / / que a las vuestras y a mi frente / / el verde desdón de Dafne / / aun no fecunda laureles.
Todavía no empezaba a amanecer cuando el sonido de una trompeta anunció la llegada al castillo de las tropas que se aguardaban, y, el centinela habiendo dado el aviso, bajaron algunos hombres de armas a reconocerlas. Comunicada la seña con que se entendían los conspiradores, se echó el puente levadizo al momento, y de allí a poco resonó el patio del castillo con las armas y estrépito de hombres y de caballos que traía, en número de doscientos y otros tantos de a pie, el joven señor de Toro, que, descontento del rey, había abrazado el partido de los de la Cerda.