Explore "El diario de una loca" by José Victorino Lastarria on Textopian. Read with annotations and highlights.
Mucho lloré ayer, i despues me dormí profundamente. ¿Qué será el llanto, qué serán las lágrimas?. ¿Por qué el dolor del alma se desahoga mas por los ojos que por los suspiros del corazon? Parece que el fuego del alma produce la lluvia como los rayos de que se corona el Illimani producen los torrentes que se desbordan de sus faldas. Aquí tambien el fuego de este cielo abrasador sofoca a veces, i cuando los rayos estallan con su espantoso estampido en la cumbre del Corcobado, el cielo se deshace en lágrimas, i con el fresco de la humedad, se restablece la calma. ¿Será que él tambien padece i llora como yo?.
¡Ah! ¡Es preciso no llorar! Quien llora como yo, es encerrado en un asilo de locos. Los cuerdos no lloran, rien de todo. Para ser cuerdo, es necesario no tener fuego en el alma. Eso que llaman gran mundo en la sociedad tiene un páramo en su cerebro, siempre helado, siempre yerto, jamas ardiente.