Explore "La alegría del Capitán Ribot" by Armando Palacio Valdés on Textopian. Read with annotations and highlights.
Luego que me vestí, y después de cumplir con los ordinarios quehaceres de mi cargo y vigilar el trabajo de los carpinteros que reparaban nuestras averías, me acordé de la señora que había estado a punto de ahogarse aquella noche. Valga la verdad; de quien me acordé fué de su hija. Aquellos ojos eran de los que no pueden ni deben olvidarse. Y con la vaga esperanza de tornar a verlos salté a tierra y encaminé mis pasos a la botica.
El farmacéutico me informó de que alojaban en la fonda de la "Iberia".