Explore "La araña negra, Tomo 3" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
Al día siguiente doña Fernanda estaba furiosa, llegando su abultado rostro a un grado tal de rubicundez, que parecía próximo a estallar.
El descubrimiento que acababa de hacer la ponía fuera de sí, y tanta era su indignación, que cuando, cansada de pasear con ademanes de fiera enjaulada por aquel salón de colorido conventual donde reunía su tertulia se sentaba en un sofá y estrujaba con nerviosas convulsiones aquel abultado paquete de cartas, parecía la clásica y viviente estatua de Medea agitada por una rabia loca.