Explore "La araña negra, Tomo 4" by Vicente Blasco Ibáñez on Textopian. Read with annotations and highlights.
El conde, al ver entrar en su despacho al padre Claudio y a Peláez, seguido de tres desconocidos, levantóse de su sillón con la actitud de un hombre cortés y amable y les hizo tomar asiento en derredor de su gran mesa de trabajo.
El jesuíta tuvo buen cuidado en sentarse junto al doctor Zarzoso, que se había colocado frente al conde, y que con sus vivos ojillos, tan pronto examinaba el rostro de Baselga como aquella habitación, hasta en sus menores detalles.