Explore "De sobremesa; crónicas 3" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Si por bohemia se entiende independencia de nuestro espíritu, amplitud de nuestra vida, nunca subordinada á un solo medio social; personalidad tan enérgica que pueda comprender mil distintas personalidades, sin que nuestra propia personalidad se pierda hasta desaparecer entre todas ellas; simpatía por cuanto existe, sin resignación á que todo siga existiendo lo mismo, si la bohemia es lucha y rebeldía y fuerza y vida. cierto es su encanto. Pero si la bohemia es sólo necesidad hecha vicio, que nunca de la necesidad se pudo hacer virtud; si es limitación de nuestra vida á un solo medio miserable, desordenadamente ordenado en la monotonía de vagar por los mismos lugares, entre las mismas gentes; si es flojedad y desmayo y sumisión y abdicaciones y miseria, en fin, espiritual y física, no habrá quien nos persuada de sus encantos, ni en prosa, ni en verso, ni con música.
Si la realidad es pobreza y fealdad, no es de alma artista someterse á ella. Los artistas están obligados á la lucha, á influir sobre la realidad hasta transformarla, infundiendo en ella el espíritu de sus ideales. Deber es del artista conquistar la riqueza. La vida sólo será lo que debe ser cuando la riqueza sea de los poetas. La poesía será entonces acción y vida y entonará sus estrofas en ciudades de arte, limpias, sanas, alegres, risueñas; en jardines de encanto, en monumentos de gloria, con bellas criaturas de selección espiritual y física. No despreciéis la riqueza ¡oh, artistas!, que harto tiempo ha sido de los bárbaros, muy satisfechos con que vosotros ponderéis los encantos de la bohemia mientras ellos gozan de todo, sin compartir sus goces más que con unos cuantos artistas domesticados, que se complacen en enseñar á sus amigos para darse tono de protectores del Arte. Y mientras vosotros no tengáis palacios, ni deis fiestas en ellos, ¿cómo vais á convencer á nadie de que no son ellos los que no quieren recibiros á vosotros, sino vosotros los que no os dignáis recibirlos á ellos?