Explore "De sobremesa; crónicas 3" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nunca ha justificado una Exposición su nombre como la de Bruselas. ¡Vaya si ha sido exposición! Era lo único que necesitaban las Exposiciones para acabar de desacreditarse. Los que de cualquier suceso casual deducen rotundas afirmaciones, no dejarán de categorizar toda Exposición entre los grandes peligros. ¡No más Exposiciones! Siempre nos sucede lo mismo, ahora que andamos en Madrid preparando una, al cabo de los años. Los mayores progresos son atrasos cuando llegan á nosotros. ¡Es mucho sino! Implantamos instituciones, leyes y reformas cuando están desacreditadas por esos mundos. Venimos á ser las Américas de Europa -- en el mal sentido de la palabra Américas. -- Verán ustedes; ahora que hemos dado en irreligiosos, es cuando la religión está más á la moda en todas partes. En los Estados Unidos se hace gran consumo; en algo se ha de conocer el dinero. Con eso y con que el mejor día empiecen á encargar Comunidades desde el Japón como antes encargaban acorazados. Y es que no debe desecharse nada; todo debe conservarse, como los sombreros de copa; las modas vuelven cuando menos se piensa. ¿Creen ustedes que no volveremos á ver miriñaques?
Algo significativo es que el incendio de Bruselas haya respetado la instalación de España. El fuego no es rencoroso. ¡Buena ocasión para haberse vengado de las muchas hogueras por nosotros encendidas en Flandes! Hogueras con las que pretendimos prolongar el ocaso del sol, que se ocultaba ya para España en aquellos dominios. En Flandes se ha puesto el sol. ¿No es verdad, amigo Marquina? Pero antes ¡cómo pusimos nosotros á Flandes!