Explore "La dama errante" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
Iban entrando en la Vera de Plasencia; a la derecha, según caminaban, se erguía la pared gris, de granito, de la sierra de Gredos, cuyas crestas rotas, formando una línea austera, se dibujaban como recortadas en el cielo azul; a la izquierda, hacia el llano, veíanse colinas cubiertas de olivares, de granados, naranjos y limoneros. Junto a aquellos montes secos, que parecían quemados o hechos con escombros y ceniza, se destacaban las praderas verdes y los huertos del pie de la montaña.
El camino iba bordeando los setos de los prados, subiendo y bajando por las faldas de la sierra.