Explore "La dama errante" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
Iban haciendo el camino de Candeleda a Nuestra Señora de Chilla por una tierra hermosa y llena de grandes árboles.
Caía la tarde; el cielo se despejaba y se hacía más puro. A veces, Gredos parecía un monte diáfano, translúcido; un cristal azul, incrustado en el azul más negro del horizonte.