Explore "De sobremesa; crónicas 4" by Jacinto Benavente on Textopian. Read with annotations and highlights.
Nuestra pobre vida, ahogada entre las cuatro paredes de la actualidad prosaica, sólo en lo misterioso halla asidero para lanzarse iluminada hacia donde algo novelesco ó poético se vislumbra. Sabemos que de nada extraordinario somos capaces; sabemos hasta dónde nos llevan nuestras pasiones, nuestros vicios, nuestras maldades y nuestras virtudes; hemos perdido toda ilusión en nosotros mismos, hemos renunciado á ser actores hasta en la propia comedia de nuestra vida; por lo mismo, somos espectadores curiosos de la vida de los demás y esperamos de cualquiera de ellos la emoción que divierta un poco la monotonía de nuestra vida. ¿No hay quien quiera ser héroe, para que, de espectadores, ascendamos, siquiera por unos días, á ser coro de la tragedia?
La muerte de Mad. Lantelme, lindo artículo de París -- ciudad única en la fabricación de esas muñecas vivientes, imitación perfecta de todo, de la hermosura, de la elegancia, hasta del talento, -- nos defraudaría como espectadores si, en efecto, hubiera sido causada por un accidente de los que llamamos casuales. Y he aquí cómo, hasta cuando queremos poetizar, nos asimos de la más vulgar lógica.