Explore "El niño de la bola" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Manuel refrenó el potro, y, á la luz de la lámpara que alumbraba aquel humilde Santuario, vió, de pié, á la entrada del dicho porche, separado del interior de la Ermita por unos barrotes de madera, la imponente figura de una mujer alta y vestida de negro, que añadió, al verlo detenerse:
-- ¿Conque eres tú? -- ¡Gracias á la Vírgen Santísima! ¡Temí que hubieses echado por otro camino!