Explore "El niño de la bola" by Pedro Antonio de Alarcón on Textopian. Read with annotations and highlights.
Hacía una mañana hermosísima, sobre todo para aquellos felices mortales que no tuvieran fijos sus ojos en la negrura del revuelto mar de las pasiones, sino que hubiesen preferido salir al campo á espaciar su vista y su alma por el sublime templo de la Naturaleza, por la pintada Tierra, llena de prodigios, por la rutilante bóveda del Cielo, y por el propio cielo de una conciencia suficientemente limpia para poder reflejar las misteriosas visiones de lo Infinito.
No estaban de este humor aquel funesto lúnes, 6 de Abril de 1840, las muchas personas que acudian á la Plaza Mayor de la Ciudad á enterarse de los adelantos que el dolor y la ira habian hecho durante la noche en el corazon de Manuel Venegas y Antonio Arregui. Ni hay que decir que el grupo en que más excitados estaban los ánimos, por cuenta ajena, era el formado, como de costumbre, á la puerta de la Botica, ¡terrible aduana, por donde tenía que pasar el infortunado "Niño de la Bola" al marcharse del pueblo!