Explore "Los caudillos de 1830" by Pío Baroja on Textopian. Read with annotations and highlights.
AL día siguiente por la mañana Aviraneta contó a Eusebio de Lacy y a Ochoa lo que había hablado con Mina y con el intendente Aguado; expuso a los dos jóvenes su plan, que lo aceptaron con entusiasmo, y decidieron mandar un aviso a Campillo para hablar con él.
Le citaron para después de comer en el café del Comercio. Estuvieron Lacy, Aviraneta, Campillo, en mesas separadas como si no se conocieran, luego se levantaron uno tras otro, recorrieron el puente de Saint Esprit, cruzaron el barrio de los judíos y fueron al campo por la carretera de Burdeos.